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Maravillas del Mundo
MARAVILLAS DEL MUNDO
Artículo de National Geographic
El “Cristo Redentor” de 38 metros de altura en Río de Janeiro, Brasil, fue una de las “nuevas siete maravillas del mundo” que se anunciaron el verano pasado siguiendo un sondeo global para decidir una nueva lista de maravillas hechas por el hombre.
Los ganadores se votaron por internet y por teléfono. Las otras seis nuevas maravillas son el Coliseo de Roma, el Taj Mahal de India, la Gran Muralla China, la antigua ciudad de Petra en Jordania, las ruinas incas de Machu Picchu en Perú y la antigua ciudad maya de Chichén Itzá en México.
El concurso fue organizado por la fundación New7Wonders –creación del director de cine y curador de museos de nacionalidad suiza, Bernard Weberin, para “proteger el legado humano a través del mundo”. La fundación dijo que el sondeo atrajo casi 100 millones de votos. Aún así, el concurso resultó controversial y atrajo críticas de la UNESCO, quien administra el programa de Patrimonio Mundial. “Esta iniciativa no puede contribuir de forma significativa ni sustentable a la preservación de los sitios elegidos por el público”, expresó UNESCO en una declaración.
La Gran Muralla China
Esta recién elegida maravilla se construyó a lo largo de la frontera China a través de varios siglos para protegerse de las tribus invasoras de los mongoles. Construida entre el siglo V a.C. y el siglo XVI, la Gran Muralla es la estructura humana más larga, con 6 400 kilómetros de extensión. La sección mejor conocida se construyó alrededor del año 200 a.C. por el emperador chino Qin Shi Huang Di.
El Coliseo, Roma
El único finalista europeo de llegar a los primeros siete lugares –el Coliseo, en Roma, Italia– en un tiempo sostuvo a 50 000 espectadores que iban a ver sangrientos juegos que involucraban gladiadores, animales salvajes y prisioneros. La construcción comenzó alrededor del año 70 a.C. bajo el emperador Vespasiano. Los estadios deportivos modernos todavía semejan el famoso diseño del Coliseo. Los sitios europeos que no ganaron incluyen Stonehenge en el Reino Unido, la Acrópolis en Atenas, Grecia y la Torre Eiffel en París, Francia.
El Vaticano, en Roma, acusó a los organizadores del concurso de ignorar monumentos cristianos: ninguno de ellos llegó a los 20 finalistas. Al arzobispo Mauro Piacenza, director de cultura y arqueología en el Vaticano, llamó la omisión de tales lugares, como la Capilla Sixtina, como “inexplicable”.
Petra, Jordania
Colgada del borde del desierto arábigo, Petra fue la capital del reino Nabateo del rey Aretas IV (9 a.C. a 40 d.C.). Petra es famosa por sus múltiples estructuras de piedra, tal como su templo de 42 metros de altura esculpidas con clásicas fachadas en piedra rosada. La antigua ciudad también incluye túneles y un anfiteatro que sostenía a 4 000 personas. El sitio desértico no se conocía en el Occidente hasta que el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt se lo topó en 1812.
Machu Picchu, Perú
Uno de los tres exitosos candidatos de América Latina, Machu Picchu es un poblado del sigo XV construido en una montaña de la región amazónica de Perú. La cuidad ruinada se encuentra entre los restos de la civilización inca mejor conocidos, la cual floreció en la región andina del oeste de América del Sur. Se cree que la ciudad fue abandonada después de un brote de viruela, enfermedad introducida en el siglo XVI por las fuerzas invasoras españolas.
Chichén Itzá
Chichén Itzá es probablemente la ciudad más famosa de los mayas, civilización precolombina que vivió en lo que hoy es Centro América. Fue el centro político y religioso de la civilización maya durante el periodo que va de 750 a 1200 d.C.
En el corazón de la ciudad yace el Templo de Kukulán, el cual se alza a una altura de 24 metros. Cada uno de sus cuatro lados tiene 91 escalones por cada día del año, con el día número 365 representado hasta arriba de la plataforma.
Taj Mahal, India
El Taj Mahal en Agra, India, es un espectacular mausoleo construido por el emperador musulmán Mughal Emperor Shah Jahan para honrar la memoria de su querida esposa fallecida, Mumtaz Mahal. La construcción comenzó en 1632 y tomó aproximadamente 15 años en completar.
El opulento y abovedado mausoleo es considerado como el mejor ejemplo del arte y la arquitectura mogola. Incluye cuatro minaretes, cada uno de más de 13 pisos de altura. Shah Jahan fue depuesto y puesto en arresto domiciliario por uno de sus hijos poco después de que se completó el Taj Mahal. Se dice que pasó el resto de sus días mirando al Taj Mahal desde una ventana.
La Gran Pirámide de Giza, Egipto
El faraón egipcio Khufu construyó la Gran Pirámide alrededor del año 2560 a.C. para que fuera su tumba. La pirámide es la estructura más antigua de la lista original de las siete maravillas del mundo antiguo, el cual fue compilado por eruditos griegos hace aproximadamente 2 200 años. También es el único sobreviviente de la lista original.
La Gran Pirámide es la más grande de las tres pirámides de Giza, que rodean el Cairo. A pesar de que el clima ha hecho que la estructura pierda altura, la pirámide medía aproximadamente 145 metros de altura cuando se construyó.
El Coloso de Rodas, Grecia
En contraste con las pirámides, el coloso fue la que menos vivió de las siete maravillas del mundo antiguo. Completado en el año 282 a.C. después de 12 años de construcción, el Coloso de Rodas cayó en un temblor que derribó el coloso apenas 56 años después.
La altísima figura –hecha de piedra y hierro con una capa de bronce– representaba al dios griego del sol, Helios, dios patrono de la isla. El Coloso medía aproximadamente 33 metros de altura, lo que la hacía la estatua más alta del mundo antiguo. Se erigió para celebrar la unificación de las tres ciudades estado, las cuales resistieron de forma exitosa el largo asedio por los antigónidas de Macedonia.
El Faro de Alejandría, Egipto
El faro fue el único de las antiguas maravillas que tenía un uso práctico: servía como faro para los barcos en las peligrosas aguas de la ciudad portuaria de Alejandría, Egipto, ahora llamada El Iskandariya.
Construida en la pequeña isla de Faro entre el año 285 y 247 a.C., la construcción fue la más alta del mundo por muchos siglos. Su altura aproximada era de 117 metros, equivalente a un edificio de 40 pisos, aunque algunos piensan que era todavía más alto. El faro se operaba usando fuego en la noche y pulidos espejos de bronce que reflejaban el sol durante el día. Se dice que la luz se podía ver desde más de 50 kilómetros de distancia. La enorme estructura se levantó sobre la costa del Mediterráneo por más de 1 500 años antes de ser dañada por temblores entre los años 1303 y 1323 d.C.
La Estatua de Zeus en Olimpia, Grecia
La enorme estatua de oro del rey de los dioses griegos se construyó en honor de los juegos olímpicos originales, que comenzaron en la antigua ciudad de Olimpia.
La estatua, completada por el escultor clásico Fidias alrededor del año 432 a.C., se encontraba en un trono de madera con joyas incrustadas dentro de un templo que miraba hacia la ciudad. La figura de 12 metros de altura sostenía un cetro en una mano y una pequeña estatua de la diosa de la victoria, Nike, en la otra. Ambas estaban hechas de marfil y metales preciosos.
El templo se cerró cuando los juegos olímpicos fueron prohibidos, por ser considerados una práctica pagana, en el año 391 d.C, después de que el cristianismo se convirtiera la religión oficial del Imperio Romano. Al final, la estatua fue destruida, aunque los historiadores se debaten acerca de si pereció con el templo o si fue trasladada a Constantinopla (ahora Estambul) en Turquía y quemada en un incendio.
Los Jardines Colgantes de Babilonia, Irak
Se dice que los Jardines Colgantes se encontraban a la orilla del Río Éufrates en lo que es hoy Irak, aunque algunos dudan sobre su existencia.
El rey babilónico Nebuchadnezzar II supuestamente creó los jardines sobre pequeñas terrazas alrededor del año 600 a.C. en su palacio real en el desierto mesopotámico. Se dice que los jardines se hicieron para complacer a la esposa del rey, quien extrañaba los verdes follajes de su tierra natal en Medes, en lo que ahora es el norte de Irán.
Los arqueólogos aún tienen que ponerse de acuerdo sobre el sitio de los jardines colgantes, pero unos hallazgos en la región que pudieran ser parte de los restos incluye la base del palacio y un edificio abovedado con un pozo de irrigación. Las descripciones más detalladas de los jardines provienen de los historiadores griegos. No se mencionan en ninguno de los registros antiguos de Babilonia.
El Mausoleo de Halicarnaso, Turquía
La famosa tumba en Halicarnaso, en la ciudad de Bodrum, fue construida entre los años 370 y 350 a.C. para el rey Mausolo de Caria, región en el sudoeste de Turquía. La leyenda cuenta que la afligida esposa del rey, Artemisa II ordenó construir la tumba como monumento conmemorativo de su amor.
Mausolo era el gobernador del Imperio Persa y su legendaria tumba es la fuente de la palabra “mausoleo”. La estructura medía 40 metros de ancho y 45 metros de altura. La tumba fue admirada principalmente por su belleza arquitectónica y esplendor. La cámara fúnebre central estaba decorada con oro, mientras que el exterior se adornó con ornamentados frisos de piedra y esculturas creadas por cuatro artistas griegos.
El mausoleo permaneció intacto hasta principios del siglo XV, cuando las cruzadas cristianas la desmantelaron para usar el material en la construcción de un nuevo castillo. Algunas de las esculturas y secciones de los frisos sobrevivieron y se pueden admirar hoy en día en el Museo Británico de Londres, Inglaterra.
El Templo de Artemisa, Turquía
El gran templo de mármol dedicado a la diosa griega, Artemisa, se completó alrededor del año 550 a.C. en Éfeso, cerca de la actual ciudad de Selcuk en Turquía.
Además de sus 120 columnas, cada una con 20 metros de altura, se dice que el templo albergaba muchas exquisitas obras de arte, incluyendo estatuas de bronce de las amazonas, una mítica raza de guerreras mujeres. Un hombre llamado Eróstrato supuestamente quemó el templo en el año 356 a.C. en un intento por inmortalizar su nombre. Después de ser restaurado, el templo fue destruido por los godos en el año 262 d.C. y luego otra vez por los cristianos en 401 d.C. siguiendo las órdenes de San Juan Crisóstomo, el arzobispo de Constantinopla de ese entonces.
Hoy, los cimientos del templo se han excavado y algunas de sus columnas se han vuelto a levantar.
(James Owen es un colaborador frecuente de National Geographic).
02.04.2008. 00:00
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